Si hubiera existido Stamphoto… Sant Jordi y el dragón

El valiente caballero, San Jorge, derrota al dragón
El valiente caballero, Sant Jordi, derrota al dragón

Existe una leyenda que cuenta cómo un joven mata un dragón con su sola valentía y una espada. Difícil de creer, aunque hasta hoy persista la tradición y sea en muchos lugares una historia tradicional. Tal vez, si alguien hubiera sacado una foto… Sin duda podríamos creerlo si alguien hubiera certificado esa foto.

Había una vez un pueblo que era continuamente atacado por un feroz y terrible dragón. El dragón causaba terror entre la población. Con su aliento de fuego arrasaba todo lo que se encontraba matando a los que desafortunadamente andaban por allí.

El pueblo, atemorizado, buscó una solución: ofrecer al dragón una persona cada día para intentar calmarlo. ¿Quiénes serían los elegidos? Nadie quería sacrificarse, así que decidieron que harían un sorteo cada día para escoger al sacrificado o sacrificada.

La solución funcionó. El dragón quedaba satisfecho con los sacrificios diarios y dejó de atemorizar a la población arrasando sus casas y sus cultivos y matando a quien se interponía en su camino. Pero un día, salió escogida la hija del rey, una preciosa y simpática doncella, por la que muchos jóvenes estaban dispuestos a dar su vida.

El rey era un hombre justo y dijo que si su hija había sido la elegida, así tendría que ser. El pueblo se reunió para verla partir hacia el lugar donde el dragón, sin miramientos, la sacrificaría. Pero un joven caballero montado a lomos de un caballo blanco, protegido con una brillante armadura, se adelantó a la princesa con la intención de liberar a la joven y al pueblo de aquel feroz dragón.

El dragón salió enfurecido hacia el encuentro del caballero. La lucha fue muy intensa. El caballero, de nombre Jordi, consiguió clavar su espada en el corazón del dragón. La sangre que brotaba de aquel corazón se convirtió en un rosal. Y Jordi, el valiente caballero, cortó una rosa del rosal y se la ofreció a la princesa.

Una historia difícil de creer. Si hubiera existido Stamphoto, algún habitante de aquel pueblo podría haber certificado que Sant Jordi mató al dragón y que un rosal brotó de su sangre derramada.

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