Empezamos por algo viejo. La adaptación a la SEPA

¿Quieres?

Di #SíQuiero a abandonar lo viejo
Di #SíQuiero a abandonar lo viejo

La unificación monetaria europea comenzó hace ya mucho tiempo atrás, antes de que el euro entrase en nuestros monederos. La Zona Única de Pagos en Euros, SEPA (Single Euro Payments Area), se remonta a 1990 con la publicación de un artículo sobre los pagos en el mercado interno. Posteriormente, se siguieron una serie de normativas europeas para ir adaptando la legislación de cada estado incluido en esta zona única.

En 1999 se impuso el Euro como moneda de la Unión Europea, desde ese momento era la moneda que cotizaba aunque los países tuvieron todavía tres años para hacer el cambio de la moneda en las calles. El 1 de enero de 2002 comenzaron a circular los euros en doce de los países de la Unión Europea,  Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal, a los que más adelante se sumaron Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia y Malta. El euro también es utilizado en Mónaco, San Marino, la Ciudad del Vaticano y Andorra.

Países del área SEPA
Países del área SEPA.

La SEPA va más allá, y una vez eliminadas las trabas de las tasas de cambio y las grandes transacciones, busca unificar todos los sistemas electrónicos de pago en euros en los 27 estados miembros de la Unión Europea, más Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Mónaco. La  iniciativa de la zona única de pagos tiene como objetivo que cualquier persona, empresa u otro agente económico de la zona comprendida, pueda efectuar y recibir pagos en euros en toda el área en las mismas condiciones y con los mismos derechos y obligaciones, independientemente del lugar en el que se encuentre. Por tanto, los objetivos de la SEPA, como introducíamos, son eliminar las diferencias entre pagos nacionales y transfronterizos: transferencias (SEPA Credit Transfer. SCT), adeudos directos (SEPA Direct Debit. SDD) y las tarjetas (SEPA Cards Framework).

La fase de migración se inició en 2008 con las transferencias y en 2009  con los adeudos. Desde ese momento están conviviendo ambos instrumentos, los viejos (nacionales) y los nuevos (SEPA). Hasta ahora, los adeudos directos (SDD), más conocidos como domiciliaciones bancarias, eran reguladas por cada estado y seguían una codificación diferente en cada uno de ellos.  A partir del 1 de febrero de 2014, según lo establecido en el Reglamento UE 260/2012, todos los sistemas de pago tendrán que estar adaptados a la SEPA, incluidos los adeudos directos, para los cuales es necesario recabar el consentimiento de los deudores.

Ahora que ya conoces lo viejo, la próxima semana te contaremos que será lo nuevo.

Di #SíQuiero abandonar lo viejo.

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